Por: José C. Nieves Pérez
El trajín diario de cables y pantallas, de códigos y algoritmos que se entrelazan, un empleado de sistemas y tecnologías afronta avatares y vicisitudes cada día. Algunas veces es un virus que se expande, en otras, una falla inesperada y demandante, y aunque la solución parezca lejana, siempre hay una manera de encontrarla. El tiempo no se detiene para este empleado, los plazos son cortos y los proyectos apremiantes, y aunque el cansancio a veces lo haya agotado, la pasión por su trabajo siempre lo ha sostenido. Pero a pesar de todo, este empleado sigue adelante, con una sonrisa en el rostro y la cabeza en alto, porque sabe que su labor es de vital importancia, y que gracias a su esfuerzo, el mundo avanza un poco más. Mas en ocasiones, el drama se despliega, cuando todo parece ir por el sendero erróneo, y el pánico amenaza con desvanecer su temple, entonces la perseverancia se torna más valiosa. Pero este héroe de la tecnología no se doblega, y su ingenio lo salva del derrumbe inminente, porque sabe que su misión es grandiosa, y que su tesón puede salvar el día en todo instante. Así que aunque el estrés lo acose con ímpetu, y el agotamiento lo empequeñezca momentáneamente, este empleado de sistemas y tecnologías sabe que siempre habrá nuevos retos por enfrentar, poderosos e imponentes.